Por qué hacer lo mismo que los demás es mortal para tu empresa

Hoy es 1 de mayo, día del trabajador, y aquí me tienes, trabajando.

Pero tranqui que paro enseguida. Solo quería compartir el mail que mandé a los angeliters el 7 de noviembre del año pasado.

Va sobre webs con menos personalidad que un producto de marca blanca.

Y un día que no me pegué un hostión de pura chiripa.

Todo tuyo.

Asunto: No es que seamos borregos, es que lo natural es dejarse llevar.

Hoy me lees de puritito milagro.

Ha querido el universo cósmico no privarte de mi presencia en este mundo.

Mira lo que me ha pasado.

Ya te conté hace un mes que he empezado a ir al gimnasio.

Si te preguntas cómo me va, pues bueno, no estoy tó cachas como Elsa Pataky, pero me siento bien. Gracias por tu interés.

Pues volvía hoy de mi sesión de sentadillas de rigor, pedaleando alegremente por el carril bici cuando he estado a un palmo de ser atropellada.

Para que te pongas en situación: los hechos han ocurrido en el paso de peatones/bicis de una avenida con tres carriles en cada sentido.

Un señor paso de cebra.

El semáforo para coches se pone inicialmente en rojo y luego pasa a ámbar intermitente para que estos inicien la marcha si ya no queda nadie por cruzar.

Vale, pues yo he entrado en el paso de peatones cuando el semáforo llevaba verde unos segundos y las primeras personas estaban terminando de cruzar.

Pero estaba en verde, ni siquiera había empezado a parpadear.

Pues cuando este primer grupo de peatones todavía no había llegado a la acera ya estaba el típico conductor al que se le queman las lentejas sacando el morro para salir pitando de allí.

Ha mirado a su izquierda y ha visto que yo estaba cruzando y a punto de pasar por delante suyo, pero ha debido pensar algo como “que se joda la tía esa” y se ha largado a toda velocidad.

Este coche me quedaba relativamente lejos y no me iba a dar, pero lo que ha pasado ha sido que el conductor que tenía a su izquierda, al verlo iniciar la marcha, ha arrancado también.

Por inercia. Sin mirar si había alguien más cruzando.

Y ahí ha sido cuando nos hemos dado el sustaco.

Menos mal que, incomprensiblemente para una mujer de mi envergadura, tengo reflejos ninja y he frenado en seco evitando comérmelo por los pelos.  

Me han venido a la cabeza unos cuantos improperios que me he guardado al ver la cara de compungido del conductor y cómo me pedía disculpas juntando las manos en actitud orante.

Lo he entendido, le he perdonado (magnánima yo) y he seguido adelante.

Y es que estos despistes, este seguir al otro sin pensártelo dos veces es algo bastante común.

De hecho, el 90% de las madres españolas lo tienen claro.

¿Y si Jenifer se tirara por un puente tú también te tirarías?

Pues según el día, madre. Según el día.

Vale, llega la moraleja.

Redoble de tambores.

Las personas somos así, a veces no actuamos pensando, simplemente reaccionamos.

Miramos lo que hacen los demás y lo copiamos. En un periquete, sin darle vueltas.

Esto lo podrás comprobar dándote un paseo por Internet.

Verás cómo hay cientos de empresas del sector que elijas que no sabrías diferenciar en base a los textos de sus webs.

Todas son líderes en el sector, tienen equipos multidisciplinares, su único objetivo es la satisfacción del cliente, etc, etc.

Lo has leído mil veces.

Y ellos también, por eso lo copian. Si lo hacen todos, es que está bien.

Pues no.

No te tires por el puente, que le vas a dar un disgusto a tu madre.

Salte de todas esas frases manidas, escapa de todo el ruido que hay en Internet y cuenta lo que de verdad distingue a tu negocio.   

Sé que no es fácil salir de estos esquemas mentales.

¿Y entonces qué escribo? Tampoco soy tan original en mi sector…

Pues a lo mejor tu producto o servicio no es el más original, pero tu comunicación sí puede serlo.

Puedes salir del redil.

Y ya sabes que yo quiero ser tu pastora, sacarte a pasear y llevarte a prados más verdes.

Porque se puede.

Si no, los copywriters no existiríamos. Y somos unos cuantos.

Nada más.

Si me necesitas para que tus textos dejen de sonar a masa impersonal, ya sabes dónde encontrarme.

Te deseo un fin de semana gozoso y sin atropellos.

 Un abrazo,

Angels

P.s: Sí, todo apunta a que te he llamado borrego. Pero era una metáfora, no te me enfades. Beeee.
 

Y hasta aquí por hoy.

Si te apetece comentarme algo, tienes una sección de comentarios habilitada para tal menester.

Vuelvo el 15 de mayo con mi gracia y con mi sayo.

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