A mí sí. 

Y si lo pienso bien, me parece normal. 

Con 7 pestañas abiertas en el navegador y las notificaciones del móvil echando chispas, permanecer centrada es una batalla contra el entorno difícil de ganar. 

Pero tengo mis recursos para no perder la jornada atendiendo chuminadas: móvil fuera del alcance, correo cerrado mientras escribo, reloj midiendo cuánto tardo en acabar las tareas… Todo esto supone un aumento brutal de mi productividad. 

¿Y sabes?

También tengo recursos para captar la atención de mis lectores. Odio que se vayan a Instagram antes de que acaben de leer mis textos. 

Porque sin atención no hay venta. 

Por suerte, existen técnicas para captarla. De hecho, acabo de utilizar una.

Y recurro a otras tantas en mi newsletter para que los angeliters disfruten de una lectura amena.  

Es lo mínimo a cambio de su preciada atención.

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